martes, 18 de febrero de 2014

¿Dos meses? Una eternidad...

Martes. 7 de la mañana. El despertador me recuerda mi condición de ser humano y que debo levantarme. Se supone que entro a clase a las 8.30. Nada hace pensar que hoy tenga que ser un día especial. Te levantas con ese dolor de cabeza que no se puede describir, simplemente lo vivimos cada mañana y hemos de convivir con él. Y de repente te acuerdas. Caes en la cuenta. Se te ilumina la cara. Ni si quiera es de mi interés directo, pero tú día adquiere sentido. Sabes que es una chorrada, que tú vida no depende de eso, pero aún así no se te quita la sonrisa de la boca. No sabes por qué, pero lo sientes y punto. Han pasado dos meses desde la última vez y te ha parecido una eternidad. 
No necesita mayor explicación. Organizas todo para llegar quince minutos antes. Sí, esos minutos para poder prepararte son básicos, imprescindibles, irrenunciables. Te pones la mano en el pecho, al menos te imaginas así, mientras tarareas la cancioncilla. Empieza el desfile y los saludos. No valen para nada esos minutos, pero son condición necesaria para sentir ese cosquilleo en el estómago. Después empieza la magia. Señoras y señores, hoy vuelve la Champions, y lo hace con uno de esos partidos, que como buen amante del fútbol, jamás te debes perder…

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